Nació como una vinoteca, sin embargo la idea inicial fue evolucionando hasta convertirse en un restaurante de producto con una amplia cava que alberga casi un centenar de vinos destinados a incrementar las sensaciones gourmet de sus clientes. Por eso mantiene su nombre inicial, Vinoteca Moratín, proyecto tras el que encontramos a Marcos Gil, profesional de la hostelería con experiencia en algunas de las grandes cocinas de la capital y gran aficionado al vino, con la ayuda de su hermano Alejandro, galerista de arte y encargado de las tareas de administración. Ambos son también responsables del interiorismo del inmueble: un pequeño salón en el barrio de Las Letras de techos altos y vigas de madera, media docena de mesas con sillas de distintos estilos y algunos antiguos pero valiosos muebles cedidos por su familia. […]
Publicado en Madrid Diferente