El Aperitivo del Corazón

En la frontera entre Antón Martín y Lavapiés aún se puede respirar un verdadero y auténtico ambiente de barrio. El Aperitivo del Corazón es prueba de ello: un bar con sabor de antaño que Enrique Fernández y Antonio Péa (también artífices de El Corazón, en la vecina Santa Isabel) han adaptado al nuevo ritmo de las gentes de la zona, creando una versión cosmopolita y atractiva de las tascas castizas. No se han roto la cabeza con reformas, pues su intención era dotar al local de un aspecto y filosofía más contemporáneos sin que perdiera su estética original. Sí se han tomado, en cambio, su tiempo para rascar la superficie y encontrar unos azulejos setenteros o descubrir una pared de ladrillo, así como para recuperar algunas antigüedades como las lámparas y otro mobiliario donados por Doña Ángeles, la tía de su amigo Eulalio. Su propósito es hacernos recordar los bares que visitábamos de niños con nuestros padres o abuelos y que podamos disfrutarlos al igual que lo hacían ellos. Un lugar donde saben lo que es ‘una caña bien tirada’ (acompañada de su correspondiente tapita), donde podemos parar a tomar el botellín de Mahou antes de recogernos en casa, o quedar con los amigos a tomar el vermú: Miró de Reus, de grifo y con sifón, como tiene que ser. En su cocina solo se utilizan productos que vienen del mercado y los comercios del barrio, por eso aquí cobra más sentido que nunca el término ‘platos caseros’: tortilla de patatas (hecha al momento); sardinas ahumadas con aceite de oliva; revuelto de salmón y gulas; ensalada de tomate, ventresca, pimientos y queso de cabra o solomillitos al Pedro Ximénez . No falta algo de laterío fino (también para take away) y, cómo no,  los callos ‘de Lola’, hechos por la madre de Enrique que cada miércoles se deja caer por allí para proveer de su plato estrella a los asiduos al bar. Están increíbles acompañados con el pan del Museo del Pan Gallego, que en El Aperitivo sirven tostado y con un chorrito de aceite de oliva. Sigue leyendo en Madrid Diferente…

Saporem – Cakes & Tonics

La semana pasada realizamos una sesión fotográfica en el restaurante Saporem para la promoción de su nuevo menú Cakes & Tonics. La carta, que lleva el nombre Fashion Cakes & Tonics, en la que se presentan 17 combinaciones de tarta más gintonic/vodkatonic se ha elaborado teniendo en cuenta las preferencias de 17 blogueros del mundo de la moda. Cada combinación figura en el menú con el nombre del Blog en cuestión. Os dejo algunas de las fotografías en la terraza de Saporem, todas ellas posibles gracias a la inestimable ayuda de Diego Estepa.

Sticker

Sticker es moderno, divertido y atrevido. El nuevo restaurante del barrio de Las Letras, con su diseño puntero y algo punk, parece reservado a las pandas de amigos de buen comer y mejor vivir, dados a alargar los aperitivos de cañas y tapeo hasta los gintonic de altas horas. Pero Sticker, como los grandes artistas, ahonda sus raíces en los clásicos de la gastronomía para ofrecer una propuesta innovadora. La obsesión de Emilio Salas, chef y motor de este espacio, junto con su socio Ismael Rodríguez es reinventar la cocina tradicional y servirla, además, en formato tapa y a buenos precios. Sigue leyendo… Publicado en Madrid Diferente

Ganz

Ganz es uno de esos lugares que quiere ofrecer al cliente una completa experiencia para los sentidos. Este restaurante bistrot del barrio de las Letras recrea un espacio donde comer sin prisas y disfrutar de sabores gourmet a precios asequibles, escuchando música de Ben Harper o Cesária Évora. Los artífices del proyecto, Diego de la Cruz y Gonzalo Ausín, eligieron la palabra alemana Ganz porque querían conseguir precisamente lo que significa traducida al español: entero, completo. El resultado es un todo bien hecho. Publicado en Madrid Diferente

Vinoteca Moratín

Nació como una vinoteca, sin embargo la idea inicial fue evolucionando hasta convertirse en un restaurante de producto con una amplia cava que alberga casi un centenar de vinos destinados a incrementar las sensaciones gourmet de sus clientes. Por eso mantiene su nombre inicial, Vinoteca Moratín, proyecto tras el que encontramos a Marcos Gil, profesional de la hostelería con experiencia en algunas de las grandes cocinas de la capital y gran aficionado al vino, con la ayuda de su hermano Alejandro, galerista de arte y encargado de las tareas de administración. Ambos son también responsables del interiorismo del inmueble: un pequeño salón en el barrio de Las Letras de techos altos y vigas de madera, media docena de mesas con sillas de distintos estilos y algunos antiguos pero valiosos muebles cedidos por su familia. […] Publicado en Madrid Diferente