The Concrete Company

Cowboys y westerns, leñadores, trabajadores de la minería y del ferrocarril son los culpables de que a día de hoy, casi todos y a diario llevemos la prenda más popular y resistente: los vaqueros. Esta sencilla y duradera pieza masculina inspiró a las masas que viajaban del este al oeste de Estados Unidos a imitar la estética del estilo de vida de la clase trabajadora norteamericana. Desde entonces se ha quedado en nuestros armarios pasando desde la moda de los mods, punks y hippies, hasta las celebrities y la alta costura. ¿Hay alguien que no haya llevado unos vaqueros en su vida? Y si se emplea esa tela para elaborar unos pantalones, ¿por qué no para usarla en otras prendas? Fernando García de la Calera se percató de que en el mercado se echaba en falta una sastrería bespoke que elaborara prendas desde cero y a medida usando los tejidos utilizados para jeans. Fue entonces cuando aparcó su trabajo como diseñador de ropa y tablas de skate para poner en marcha The Concrete Company, una sastrería denim única situada en Malasaña, justo al lado del taller donde trabaja su equipo, entre los que se encuentra Hugo, el maestro con el que Fernando apreció el arte de la sastrería. Viendo a Fernando no pasa desapercibida su inspiradora y cuidada estética, basada casi en un cien por cien en la cultura denim; incluso el pequeño perro que ronda por su tienda (Angus) lleva una chaqueta vaquera hecha por él que le sienta a la perfección. Desde vaqueros y camisas hasta americanas y abrigos, lo que el cliente quiera puede llevarse a cabo con sus telas de importación llegadas de Japón, Estados Unidos e Italia, y rematadas con otros materiales artesanos de la India, hilos alemanes o cuero español. Lo suyo es producción artesanal y personalizada. Sigue leyendo en Madrid Diferente…

Mama Campo

De la tierra a la mesa pasando por un supermercado propio. El concepto que presenta Mama Campo es pionero en Madrid, no solo por el hecho de que restaurante y tienda están interconectados y se nutren mutuamente, sino porque además lo hacen con materias primas ecológicas provenientes de pequeños productores, seleccionados personalmente por Nacho Aparicio y su socio, David Yllera de la Concha. Todos, como no podía ser de otro modo, de una calidad excelente. Son dos negocios en uno. Tres, si contamos que van de la mano con La Cocinita de Chamberí, el espacio de nutrición infantil. Y los tres en torno a la Plaza de Olavide. Existe la opción de comprar y llevar a casa una variedad de verduras, especias, pastas, carnes, conservas y hasta alcoholes nacidos en cultivos naturales, sin presencia de químicos y a un precio que se equipara al del común de los mercados. Y es que esa era la idea inicial de Nacho, acercar a la gente los buenos productos y quitarles el miedo a lo ecológico en cuestión de costes. Si no nos apetece cocinar, no hay problema. Dani Larios (ex chef del estrellado El Pirata en Londres) lo hace por nosotros apenas a unos pasos de la tienda. Sigue leyendo en Madrid Diferente…

El Aperitivo del Corazón

En la frontera entre Antón Martín y Lavapiés aún se puede respirar un verdadero y auténtico ambiente de barrio. El Aperitivo del Corazón es prueba de ello: un bar con sabor de antaño que Enrique Fernández y Antonio Péa (también artífices de El Corazón, en la vecina Santa Isabel) han adaptado al nuevo ritmo de las gentes de la zona, creando una versión cosmopolita y atractiva de las tascas castizas. No se han roto la cabeza con reformas, pues su intención era dotar al local de un aspecto y filosofía más contemporáneos sin que perdiera su estética original. Sí se han tomado, en cambio, su tiempo para rascar la superficie y encontrar unos azulejos setenteros o descubrir una pared de ladrillo, así como para recuperar algunas antigüedades como las lámparas y otro mobiliario donados por Doña Ángeles, la tía de su amigo Eulalio. Su propósito es hacernos recordar los bares que visitábamos de niños con nuestros padres o abuelos y que podamos disfrutarlos al igual que lo hacían ellos. Un lugar donde saben lo que es ‘una caña bien tirada’ (acompañada de su correspondiente tapita), donde podemos parar a tomar el botellín de Mahou antes de recogernos en casa, o quedar con los amigos a tomar el vermú: Miró de Reus, de grifo y con sifón, como tiene que ser. En su cocina solo se utilizan productos que vienen del mercado y los comercios del barrio, por eso aquí cobra más sentido que nunca el término ‘platos caseros’: tortilla de patatas (hecha al momento); sardinas ahumadas con aceite de oliva; revuelto de salmón y gulas; ensalada de tomate, ventresca, pimientos y queso de cabra o solomillitos al Pedro Ximénez . No falta algo de laterío fino (también para take away) y, cómo no,  los callos ‘de Lola’, hechos por la madre de Enrique que cada miércoles se deja caer por allí para proveer de su plato estrella a los asiduos al bar. Están increíbles acompañados con el pan del Museo del Pan Gallego, que en El Aperitivo sirven tostado y con un chorrito de aceite de oliva. Sigue leyendo en Madrid Diferente…

Kramer*

Si eres de los que le va la marcha y ya has pasado de la treintena seguramente estarás buscando el sitio perfecto al cual volver cada vez que te apetezca quedar con tus amigos.; uno de esos lugares donde se quedan con tu cara y con tus gustos. ¿Cierto? En la Plaza de las Comendadoras, escondido en una esquina, se encuentra Kramer*, el lugar idóneo donde descansar y tomarte esa caña o copa después de una larga jornada en el trabajo. La actriz Patricia G. Méndez, también dueña del vecino Café Moderno, adquirió el antiguo local del Café de las Comendadoras y le dio los toques necesarios para atraer a una clientela de intelectualoides y canallas al barrio que buscan algo más allá del postureo de Malasaña. Consciente de que hay vida social más allá de los fines de semana, Patricia ideó un bar con ambiente de club en el que la gente pueda relajarse, hablar, conocerse y crear amistades. Para ello instauró la celebración de mitad de semana, o ‘Midweek‘:  la fiesta empieza a primera hora de la tarde con su oferta de cervezas (la muy madrileña Mahoy), cubatas de los de toda la vida, mojitos, caipirinhas y una mesa con aperitivos caseros cortesía de la casa para matar el gusanillo de mitad de la tarde. Más tarde, la noche coge ritmo con el dj Luis Prosper como selector de temas que pasan del swing al jazz, lounge, space age pop o french beauties. Los viernes es el turno de los fans de la música internacional de los 80 y 90 con la fiesta ‘Friday I´m in Love’, al mas puro estilo ‘The Cure’. Y para terminarla semana por todo lo alto, la fiesta ‘These Are The Good Times’, una noche repleta de música disco, electrónica y pop. Sigue leyendo en Madrid Diferente…

Dabbawala

Dabbawala significa literalmente ‘el que lleva una caja’. Se llama así a algunos empleados de la ciudad india de Bombay cuyo principal negocio es llevar la comida recién cocinada por los familiares de los trabajadores hasta las oficinas -generalmente a las afueras-, devolviendo después las cestas vacías usando varios medios de transporte en una suerte de cadena humana. Dabbawala, en Madrid, no es un restaurante indio, aunque pueda parecerlo. El nombre se le ocurrió a Luca Rodi y Pablo Tamargo porque, al fin y al cabo, ellos también cumplen la función de servir una excelente comida a empresarios, familias y todo el que cruce sus puertas en el barrio de Chamberí. Comida, concretamente, con una fuerte base española y un elegante entorno Art Decó a base piezas reutilizadas, columnas vistas y suelos hidráulicos de comienzos del siglo pasado. Sigue leyendo en Madrid Diferente…

Pez Baker

Es lo que pretende Pez Baker, en la calle Pez, convertirse en un lugar de referencia para los madrileños amantes del mejor café. Más de 15 variedades y formatos son los que se sirven en este local, servidos con espuma, leche fresca o, por qué no, hielo, menta y sirope de frambuesa. La coctelería, aplicada al café, puede ser una fórmula de éxito que este espacio está dispuesto a explotar. El café es el principal reclamo pero no es el único. Su oferta de multitud de tés naturales de alta gama, de todo sabor y color, ya resuena entre los vecinos de Malasaña que buscan aquí un punto de encuentro diferente en el que tomar el primer tentempié de la mañana, en el que comer algo rápido sin dejar de lado una dieta saludable, o incluso merendar y alargar la tarde/noche con una copa en un ambiente tranquilo. Sigue Leyendo en Madrid Diferente

Tiradito

Tiradito: la cocina andina lleva ya algunos años haciéndose un hueco en la oferta culinaria madrileña. Ha dejado de ser algo exótico, para instalarse en los paladares de los comensales más exigentes y aventureros. Aún así, son pocos los restaurantes que ofrecen una versión de calidad de la comida peruana. El restaurante Tiradito ha abierto sus puertas en el mismo lugar que un día ocupó Wakathai, en pleno barrio de Conde Duque, y viene dispuesto a arrasar. La carta ha sido elaborada por Jaime Pesaque, considerado en Perú como el ‘chef joven con más proyección en el extranjero’; director de un restaurante en Lima y otro en Hong Kong, con la ayuda del chef ejecutivo Omar Malpartido, también aprendíz de Quique Dacosta en su restaurante homónimo en Dénia. Sigue leyendo en Madrid Diferente…

il Tavolo Verde

Il Tavolo Verde podría ser una trastienda, pero no lo es. Podría ser la despensa y almacén de un pastelero, pero tampoco. ¿Tal vez un estudio de interiorismo? No del todo. Es complejo tratar de describir un lugar que aúna tantas cosas buenas y que supone, en sí, una experiencia global para los cinco sentidos. Organic cafe and anticmarket. Son las palabras que han utilizado Leo y Martina, sus propietarios, para describir un proyecto de vida, un pop up permanente que pone en común el diseño, el arte y la gastronomía a partes iguales. Sigue leyendo en Madrid Diferente

Sticker

Sticker es moderno, divertido y atrevido. El nuevo restaurante del barrio de Las Letras, con su diseño puntero y algo punk, parece reservado a las pandas de amigos de buen comer y mejor vivir, dados a alargar los aperitivos de cañas y tapeo hasta los gintonic de altas horas. Pero Sticker, como los grandes artistas, ahonda sus raíces en los clásicos de la gastronomía para ofrecer una propuesta innovadora. La obsesión de Emilio Salas, chef y motor de este espacio, junto con su socio Ismael Rodríguez es reinventar la cocina tradicional y servirla, además, en formato tapa y a buenos precios. Sigue leyendo… Publicado en Madrid Diferente

Camarote Vintage

En Camarote Vintage se saborea un mojito mirando al mar. Bueno, o a la Ronda de Segovia, pero la idea es sentirse atracado en un barco antiguo en plena costa ibicenca, oteando tranquilamente por un ojo de buey. Sus creadores, Alberto Gala y Sonia Royo, pasan así los veranos y quisieron traerse un pedazo de sus vivencias a Madrid. Una experiencia evocadora que se completa con una delicada selección de productos de la isla pitiusa, cocina de picoteo, buenos vinos y combinados. Sigue leyendo… Publicado en Madrid Diferente